martes, 11 de noviembre de 2014

HAY DIAS DIFERENTES


Como todos los días, hoy me levante temprano, di un beso a mi esposa, un cariño a mis gemelas que todavía no nacen y un gran beso a mis tres hijas, me aseo, me visto, tomo el tinto que me prepara todas las mañanas desde hace casi ya diez años mi amada esposa y me dispongo a ir a mi escuela sin importar si está lloviendo o no pues estoy seguro que mis alumnos me esperan.

Al llegar a la escuela, después del saludo de todos los días observo a mis alumnos ingresar a mi aula, un aula arreglada por ellos para ellos y para mi, mi alumnos  ingresan lentamente y van ocupando los pupitres que el año anterior ellos mismos con sus manos prepararon para su uso, dentro del aula. El mismo ritual se repite todas las mañanas cada vez que comienzo mi tarea.

Ahora el reloj marca ya las 7:30 am no sé por qué hoy más que nunca percibo en ellos cierto cansancio, será porque ya termina el año? O solo será que el dia anterior asistieron al festival de la vereda?

La clase, la cual había sido previamente planificada, si bien no era de enseñanza sino de revisión de algunos conceptos ya desarrollados en clases anteriores, contemplaba la lectura de un texto primeramente leído por mí y, luego, todo lo que se hace a partir de él: lectura silenciosa, comprensión, análisis, etc.

Frente a esta situación de desgano, me pregunté “qué hago ahora?”, comencé por dialogar con ellos y enterare acerca de las actividades que habían desarrollado el día anterior, cosa que hago muy a menudo en mis clases , las respuestas que recibí confirmaron mi hipótesis, así que de a poco los fui introduciendo en la temática que estábamos trabajando, la estructura de la tierra y dentro de ella, comencé a relatarles una lectura que yo había leído hace mucho tiempo. Espontáneamente y casi sin darme cuenta, me encontré, a los quince minutos, narrándoles una novela no prevista anteriormente ni seleccionada, simplemente una novela: “Viaje al centro de la Tierra” obra de Julio Verne.

A medida que el relato de la novela avanzaba, experimenté una extraña sensación, estaba recreando el texto, animándolo, dándole vida a través de la palabra oral, de gestos, de poses nunca imaginadas por mí y me encontré en medio de mis alumnos los cuales sonreían y participaban con sus gestos y preguntas en la clase no planificada de esta manera.

Hoy no me sentí raro, ni distinto; era la primera vez que lo hacía, que me desprendía del papel de docente y actuaba para mis alumnos de nivel secundario, quienes, lejos de extrañarse, disfrutaban del relato, lo que si sentí fue una profunda alegría al verlos liberarse de esa apatía y cansancio y entrar en un sopor profundo de atención y alegría.

Hoy también descubrí que ser maestro no es tener todo planificado ser maestro es crear algo nuevo en el momento en que se necesita con el fin de mostrar a nuestros alumnos el hermoso sol del conocimiento.

Cartago Valle 25 de Setiembre del 2014

LUIS ALBERTO DI NATALE JAVE